¿Las ligas de Bejarano prueban que AMLO es corrupto?

Cuando pido pruebas sobre la presunta corrupción de AMLO, siempre aparece el tema “Ahumada-Bejarano-Ponce”. Más allá de que el único de los tres personajes que sigue activo en la política milita en el PRD (y es contrario a AMLO), es lógico que el tema sea persistente: como los enemigos de AMLO carecen de pruebas para acusarlo de corrupción (y ls que inventan, como La Toscana y así, no tardan tres días en caer), recurren a este tema, que lo afectó de manera indirecta hace más de diez años. veamos:

La crítica que exige omnisciencia a un jefe de Estado o de gobierno o de partido sobre la actuación de sus más inmediatos colaboradores es absurda y demuestra que se desconoce el funcionamiento de la política (y de los seres humanos). Si los jefes de Estado, gobierno o partido tuvieran la bola mágica que sus enemigos le exigen a AMLO, no habrían muerto asesinados por sus hombres de confianza Cayo Julio César, ni el rey Enrique IV de Francia (el m´s grande rey que vio jamás la Galia, dijo el poeta Quevedo) o los presidentes Francisco I. Madero y Salvador Allende.

Si el jefe de Estado fuera omnisciente y responsable de sus subordinados, Lula da Silva y Dilma Rousseff habrían desmontado a tiempo los casos de corrupción recién descubiertos. El gran general De Gaulle se habría ahorrado el desprestigio del final de su régimen. El socialismo real no habría desembocado en las catástrofes en que desembocó, pues Lenin habría cortado a tiempo la carrera de Stalin. Así mismo, y sin necesidad de prueba ninguna, Peña Nieto debería compartir la responsabilidad penal de Humberto Moreira o de Javier Duarte y todos los presidentes de Salinas de Gortari a Calderón, la celda de Elba Esther Gordillo.

¿Eso exculpa al jefe de la corrupción de sus subordinados? Por sí solo, no; pero muestra que el jefe no está obligado a saber, que carece de bolas mágicas o poderes extrasensoriales. Por eso, a quienes acusan a AMLO de las corruptelas de Bejarano y Ponce les exijo siempre una prueba. O más allá y mucho más fácil (como se ha mostrado en los casos de Mario Marín, Arturo Montiel, Carlos Romero Deschamps, José Murat, Luis Videgaray o Enrique Peña Nieto), que muestren que hay enriquecimiento injustificable u obtención de propiedades que no corresponden con su salarios. Nunca los poderosos enemigos de AMLO, han podido mostrar nada parecido.

O que se muestre, de alguna manera, que el dinero recibido por Bejarano, o el que jugaba Ponce en Las Vegas, era para o provenía de AMLO.

En fin: datos fundamentales que los enemigos de AMLO omiten: el video de las ligas fue presentado por Brozo el 4 de noviembre de 2004. Al día siguiente, la PGJDF, dependiente de AMLO, solicitó la orden de aprehensión y el día 10, Bejarano estaba en prisión. Desde entonces, AMLO rompió todo nexo político con Bejarano (que hacía meses que ya no tenía un cargo público en el GDF, menos aún el de secretario particular) e hizo todo lo posible por que pagara por sus acciones, una reacción y una actitud diametralmente opuesta a las de los dirigentes y gobernantes del PAN y del PRI, También se omite que fue la Procuraduría general de la República, la que lo soltó en julio de 2005, en contra de la opinión de la Procuraduría del DF.

Cuando muestren pruebas de que AMLO estaba coludido, hablamos en otro tono.
Cuando muestren pruebas de corrupción o enriquecimiento inexplicable de AMLO, hablamos en otro tono.

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2 comentarios en “¿Las ligas de Bejarano prueban que AMLO es corrupto?

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