AMLO priísta

“La persona del director del Instituto Nacional Indigenista se hizo un poco mítica en la región. Todos saben que se le puede encontrar en su oficina sólo entre las siete y las ocho de la mañana. Después sale a supervisar las actividades en el campo. Tuve la oportunidad de observar su ritmo de trabajo. Estaba sentado en su despacho en medio de una multitud y así atendía a las personas. cada quien le iba entregando un papelito en el que estaba expuesto su problema. El director tiene 26 años y parece que para él no hay tiempo que perder. Todo resuelto con la mayor atención y el mayor respeto posibles. la eficacia, en una palabra”.

La antropóloga polaca Irena Majchrzak escribió esto en 1988, sobre su experiencia en tabasco en 1979-1980, cuando Andrés Manuel López Obrador apenas era un emergente lídr regional de un naciente movimiento de oposición del que Majchrzak no habla. La antropóloga habla de su trabajo cuando no tiene por qué quedar bien ni alabar a ese joven funcionario que había facilitado su trabajo. es, por tanto, un retrato desinteresado y conmovedor.

Los enemigos de Andrés Manuel suelen recurrir a burdas mentiras, o al cliché “fue priísta”, ignorando el tipo de priísta que fue: un joven de 23 años, recién salido de la Facultad, que se incorporó a la campaña electoral del genial poeta Carlos Pellicer, en 1976, y que de 1977 a 1982 sirvió el cargo de director regional del INI, de la manera que se cuenta al inicio de este párrafo. También e omite que en la era del PRI (1946-1988) muchos de los mejores mexicanos desde científicos, artistas e intelectuales hasta políticos honestos (que los hubo), fueron priístas o trabajaron para el PRI.

Los enemigos de AMLO también omiten la manera en que rompió con el PRI tabasqueño, tras ser el presidente estatal del partido (1982-1983) al inicio de la gestión como gobernador de su antiguo maestro, Enrique González Pedrero. Un intento (documentado) por democratizar al PRI, bloqueado por las estructuras. González Pedrero quiso reubicarlo, nombrándolo, ni más ni menos, Oficial Mayor del gobierno del estado, cargo que AMLO sirvió únicamente un día (del 15 al 16 de agosto de 1983) y al que renunció en una carta que muestra su dignidad y sus principios.

Prefirió entonces buscarse la vida y terminar tareas pendientes. Su militancia priísta fue desde entonces meramente nominal, hasta que se sumó a la ruptura que encabezó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en 1987-1988.

Eso es historia. Y pude consultarse en:
Héctor Alejandro Quintanar, “Las raíces del movimiento regeneración nacional”, Ítaca, 2017. Originalmente tesis de mestría en la FCPyS-UNAM.

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2 comentarios en “AMLO priísta

  1. La descalificación “fue PRIista” no solo es usada contra AMLO. De hecho, hay mucho Obradorista que se la espeta a “los otros”, a “los de la mafia”.

    se acusa igual a los adversarios y no sin razón de ser chapulines de la política que van de un partido a otro. Pero se justifica en el que saltó del PRI al PRD para luego apoyar al PT y MC y terminar fundando un partido en el que su palabra es la ley.

    Cualquiera que, militando en dicho partido, apoye a candidatos de otros partidos es de inmediato acusado de traidor y en atención a los estatutos expulsado. Pero sí alguien se atreve a señalar que eso es justamente lo que hizo AMLO mientras militaba en el PRD sus comparsas montan en cólera y se van contra el hereje a punta de insultos.

    El culto a la persona es algo que AMLO se trajo consigo al salir del PRI. El político ha salido del PRI, pero el PRI no ha salido del político.

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