Despedida de mi suegra

Mi suegra, doña María del Refugio Llano Cabal, trabajó veinte años como auxiliar de contadora de la Dirección General de Publicaciones de la UNAM, donde conoció a Medardo, su segundo marido, linotipista y corrector de estilo. Los conocí en 1994… él tenía una profunda voz de barítono que a veces acompañaba con la guitarra. Ella era una mujer de pocas palabras y profunda mirada. Hablaba poco, pero cuando lo hacía, aparecía su agudo sentido crítico.

Vivían como católicos su fe y como creyentes, eran generosos y solidarios. La cercanía de su casa con la parroquia universitaria, su carácter de trabajadores de la UNAM y sus lecturas, los acercaban a la Orden de Predicadores, su inteligencia y su sensibilidad. Esa era la parroquia de sus misas dominicales antes de que cambiaran la ciudad de México por Querétaro.

Votaron por Cuauhtemoc en 1988, 1994 y 2000 y por Andrés Manuel en 2006 y 2012. Antes de enfermar, mi suegra pudo sacar su credencial del gobierno legítimo y ostentaba con orgullo, en su casita en Querétaro, un cartel de López Obrador.

Le gustaba tejer y mirar a sus nietos. Le gustaba cocinar para su familia. Le gustaba leer libros bien escogidos. Le gustaba su trabajo. Fue fundadora del STUNAM pero al final de su vida en la UNAM (se jubiló en 1997) se lamentaba que muchos de los miembros de aquel sindicato, tan caro para ella, lo aprovechasen para convertirse en zánganos. Porque amaba a la UNAM y legó a sus hijos ese cariño (tres de ellos egresados de la UNAM: Roberto de Ingeniería, Cristina de la FCPyS y mi Gaby de nuestra FFyL. Refugio estudió en la UAM-Xochimilco). Fue también solidaria con los estudiantes: en la huelga de 1986 los sindicalizados de la Imprenta universitaria, a la par que montaban guardia, cocinaban para los muchachos… ella siempre presente.

Hace diez años le diagnosticaron Alzheimer. Era consciente de lo que venía y eligió vivirlo, porque quería seguir al lado de Medardo y ver crecer a sus nietos, el mayor de los cuales apenas salía de la infancia y el menor, mi Pablo, estaba por nacer. Los vio y los acampoña. Y cuando el domingo pasado la despedimos y le dijimos que ya podía descansar, nos entendió. Quiero creer que también nos lo agradeció.

Y esta madrugada marchó en paz.

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Un comentario en “Despedida de mi suegra

  1. Pedro; con respeto claro, muy interesantes tus artículos, los sigo también en La Jornada, disculpa tendrás algo acerca de Jesús Valdés Domínguez, fue Presidente Municipal de Mixoac a finales de los 20s principios de los 30s. fue mi abuelo y se salvó de la matanza de Huitcilac en la que asesinaron al general Serrano, de antemano muchas gracias, abrazo. P.D. soy un igualado, lo reconozco, pero ciego y a mis74años, se permite uno algunas libertades , disculpas años

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