Buscadores de mierda

Todos los seres humanos producimos mierda. Y hay quien se regocijan en su búsqueda. En lugar de buscar las palabras, pensamientos, creaciones, la grandeza en otros, lo que buscan es mierda.

Tras haber reflexionado sobre el asunto, creo que hay varios tipos de motivaciones para esa búsqueda incesante de mierda.

Hay quienes viven una vida tan mezquina, tan llena de envidia y resentimiento, con tal pobreza de espíritu, que necesitan culpar a otro de sus desgracias o sus pequeñeces y al buscar y encontrar (porque siempre existe) mierda en los otros, en quienes han gobernado o en quienes les dijeron que dirigen la historia, se siente mejor y más tranquilos: su pequeñez no se debe a su propia mediocridad, sino a la mierda de los otros.

Por otro lado, están quienes creen que solo hay un tipo válido de moralidad, o que se sienten con una moralidad superior a la del resto de los mortales. Y juzgan desde su Olimpo a todos quienes no comparten sus valores o no actúan conforme a ellos. Parecen creer que el mundo sería noble, bueno, perfecto, si la gente actuara como ellos creen que debe actuarse; o si los gobernantes gobernaran siguiendo esos dictados. Tienden a negar todo elemento material, concreto, de la vida humana y sus múltiples necesidades, para reducirse a la esfera del pensamiento o “el espíritu”.

Y como ese mundo perfecto no existe, buscan a los culpables de su imperfección, y los encuentran en mierda o las conspiraciones derivadas de la peor mierda que encuentran… o inventan.

También existen los paranoicos. Muchos de los anteriores también lo son. Se explican el mundo y la historia mediante conspiraciones mundiales: “el paranoico grave construye una teoría del complot porque de esta manera parece encontrarle un sentido a su sufrimiento”, compensando sus debilidades. En su construcción del complot, “el sistema delirante es lógico y está bien organizado”.

El paranoico no tiene que probar la existencia del complot: le basta con argumentarla y saberse víctima: “el verdadero paranoico parece haber recibido una iluminación interpretativa: las explicaciones que se da (a sí mismo) asumen las características de una fe. La idea delirante es verdadera porque tiene las mismas características que una revelación religiosa. Y la verdad revelada de una religión no se puede modificar, porque su modificación no sería una enmienda sino una herejía” (Luigi Zoja, glosado en: http://www.jornada.unam.mx/2014/08/26/opinion/020a2pol).

También están, por supuesto, quienes hacen negocio o buscan notoriedad vendiendo mierda a quienes la necesitan.

¿Cómo funcionan los buscadores y negociantes de mierda? De entrada, ignoran o rechazan el método y las formas de los historiadores: contextualizar los hechos, es decir, entenderlos de acuerdo con las formas de pensamiento y las realidades y necesidades de la época en que se produjeron. Y criticar y confrontar las fuentes, verdadera clave del oficio de historiar. También, como ya dijimos, les da por ignorar la realidad concreta, las fuentes de vida y fantasear con mundos imposibles.

En lugar de contextualizar los hechos y analizar las fuentes buscando la comprensión del pasado, los buscadores de mierda suelen seleccionar aquellos documentos o eventos que satisfacen su prejuicio, su teoría conspiranoica, desechando todo aquello que los obligaría a matizarla o discutirla. Para ellos, ese momento o documento, lo explica todo y da razón a su manía conspirativa, o a se mezquindad congénita.

Un ejemplo clásico es el Tratado MacLane-Ocampo. No hay que estudiar los Tratados, las condiciones ni la realidad de la época para ponerlo en contexto; no hay que confrontarlo con otra documentación: hay que juzgarlo desde nuestra posición, nuestra visión del mundo y condenarlo. Ya que lo hicimos, hay que descalificar, ignorar u olvidar todo lo demás que haya hecho Juárez o mejor aún, interpretarlo a la luz de ese único hecho y a partir de él, conectarlo con la siniestra conspiración de la que se pretende hacer operador a Juárez. Ya está: tenemos cuanta mierda necesitábamos. Y de paso, por arte de magia, quienes combatieron a Juárez dejan de producir mierda y se vuelven prístinos. Listo: todo explicado. Ya tenemos a quien culpar… y de quién decir “¡Ay!, ¡Si aquel hubiese ganado viviríamos en aquel mundo perfecto que nos arrebataron!”

Recién leí otros dos ejemplos: el coronel Lázaro Cárdenas ordenó al general Rodolfo Herrero que asesinara al presidente Carranza. No importa que el documento no resista cinco minutos de análisis: estaba en un archivo, ergo, es verdadero (sí: para los buscadores de mierda los documentos dicen la verdad… cuando el documento les conviene). Por lo tanto, Cárdenas era un criminal y a la luz de ese hecho criminal se explican las para ellos atroces acciones del gobierno de Cárdenas que nos hundieron en la miseria. Listo: todo explicado. Ya tenemos a quien culpar…

Una tercera: Madero, dicen, firmó un contrato leonino con la Standard Oil en 1912. Ya, listo: así, también, como todos los otros, es un traidor. Así, fue igual a Díaz y por lo tanto, ya no es necesario criticar la política entreguista de Díaz. Así, sin necesidad de probar más ni de demostrar nada, se demuestra que Madero fue un títere cuya revolución financiaron los gringos.

Podría seguir hasta la náusea. Basta con tres ejemplos y con recordar que quienes los traen a colación, lo hacen para sumarse a campañas políticas (en realidad de redes: aún no llegan a la política)… y se atreven a hablar de “manipulación de la historia” con un descaro nunca visto.

Sugiramos que se deje de hacer eco de los buscadores de mierda, que se busque a historiadores serios que documentan y confrontan sus fuentes, que contextualizan e intentan comprender, que discuten permanentemente y renuevan nuestro conocimiento a cada generación.

Eso sí: si usted necesita mierda, ya sabe dónde buscarla.

Pd.: Y si no le queda claro que es la mierda, dejo que se los explique Alfredo López Austin:
https://books.openedition.org/cemca/973?lang=es

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2 comentarios en “Buscadores de mierda

  1. Lo curioso es que siempre se demoniza a quienes conviene afectar su prestigio por alguna accion destacada contra el sistema. Incluso se fabrican las informaciones con ese fin.

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  2. Buen día. Hemos personas que tenemos anosmia y no olemos la mierda y por lo tanto nos batimos en ella. No se distinguir de historiadores de pseudohistoriadores. Mi bolsillo es corto y la pregunta es ¿ a quien leer? ¿quien si investiga y no produce mierda? Para mi, con anosmia es muy difícil: ¿compro libros del instituto mora, del colegio de México, para saber historia (y eso por mencionar algunos)? soy médico jubilado y me encanta la historia de México, pero no se que leer. ¿Alguna sugerencia sin mierda? Gracias.

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